Estimados amigos y seguidores de Natali:
Aunque me ha costado decidirme a escribir, después de reflexionar largamente he llegado a la conclusión de que es lo mejor que puedo hacer. Por un lado ha sido muy fácil, simplemente he abierto la página y he tecleado su palabra favorita y aquí me tienen escribiendo en su blog. Yo me imaginaba que su contraseña iba a ser su palabra favorita porque ella era una chica muy sencilla, para los que la conocíamos era una persona totalmente transparente, no tenía secretos.
Lo que me ha costado es salir de mi anonimato, pero es un esfuerzo que Natali se merece que haga. Porque yo lo hago por ella, quiero que lo sepan, lo hago por Natali. Ella era una chica fantástica, ustedes lo saben, todos los que la han conocido alguna vez, incluso los que simplemente han leído alguna vez este cuaderno cibérnetico que se traía últimamente entre manos, saben que era una chica encantadora. Era guapa, alegre, divertida, lo dicho: Natali era una chica fantástica. Yo no quiero perder las esperanzas de volver a verla pronto entre nosotros, no me hago a la idea de que se haya ido para siempre, pero pasan los días sin tener noticias de ella y cada día se hace un poco más pequeña mi ilusión. Hace semanas que no escrib, ni llama y ni siquiera contesta el teléfono.
Desde su desgraciado secuestro en la sede papal, porque volvió, aunque no acabó de contárselo a ustedes, Natali pudo escapar del Vaticano con la ayuda de los superpoderes del neonato Malakin, pero desde que volvió no logró estar tranquila. íbamos en el metro y le parecía que todos los hombres llevaban alzacuellos, no podíamos pasar por una iglesia sin que Natali se echase a temblar de los pies a la cabeza. Mira que Malakin intentaba calmarla, le hablaba desde la pancha: Mami, no te preocupes, tengo superpoderes ya lo has visto,no nos puede pasar nada. Un neonato maravilloso Malakin, una criatura encantadora.
Sé que ella intentó aguantar, pero no estaba bien y una tarde del mes pasado se despidió de mí. "Me voy, Alexander", "No te vayas, Natali. Aquí estás segura, ¿dónde vas a ir?", "No puedo decírtelo, nadie puede saberlo, os pondría en peligro. Me voy". Y se fue. Los primeros días llamaba, por detrás de su voz se escuchaba el sonido de los trenes, aunque nunca me dio una pista sobre su paradero, por lo visto, decidió huir en tren. Siempre quiso viajar en el Transiberiano, es algo de lo que hablamos muchas veces, pero realmente,no puedo estar seguro de que haya escogido ese camino en su huida. A las semanas se hizo el silencio. Un silencio negro y espeso. La tierra se tragó a Natali.
Yo espero que vuelvas. Todos esperamos que volváis pronto, sanos y salvos.
Por cierto, se me ha olvidado presentarme. Mi nombre es Alexander Rupinstein, y soy amigo de Natali Plum.
miércoles 26 de diciembre de 2007
martes 4 de diciembre de 2007
Espacio comercial
PURIFICADOR DE PEDOS SINTUFOL
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¡No deje de comer GARBANZOS nunca más: compre el PURIFICADOR DE PEDOS SIN TUFOL!
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miércoles 28 de noviembre de 2007
Informes Vaticanos. Capítulo II

En capítulos anteriores: Natali recibe la llamada del malvado Ratzinger para convocarla en el Vaticano,. Aunque intenta huir, unas monjas bigotudas la persiguen. Ante este terrible acoso, Malakin habla por primera vez para tranquilizar a su mamá.
El vuelo transcurrió sin más incidentes que los habituales para las embarazadas voladoras. Aterrizamos en Fiumicino y dos curas muy guapos me estaban esperando con un cartel que ponía “Miss Plum”, igual que en las películas. ¡Al fin se me empezaba a tratar con la dignidad que merece la madre de un pionero galáctico!, pensé yo, y también pensé “Menudos curas cachondos, parecen modelos de Calvin Klon”. De todo ello estaba yo muy satisfecha, porque en mi país de origen es muy difícil ver tíos buenos y también porque iba a subir por primera vez en Limousina, que yo había ido nada más que en autobús y en los trenes de cercanías.
Para mayor contento, fui obsequiada con un calendario de curas cachondos que ha hecho el Vaticano para recaudar fondos. Mis chóferes eran los meses de julio y septiembre.
¡Qué fácil es engañar a una embarazada de quince meses con un calendario de tíos macizos!, nunca debí haber bajado la guardia, pero ¿qué quieren?, es mucho tiempo de abstinencia y me dejé llevar por fantasías sexuales en confesionarios,por ese ambiente de lujo, por esos hombres tan guapos, cuando ¡zas! los muy cabrones me lanzaron un dardo paralizante que me durmió inmediatamente.
Infeliz de mí, lo siguiente que recuerdo es que desperté en un camastro de un calabozo húmedo y frío. Una asquerosa monja bigotuda estaba arrodillada, hipando entre mocos, implorando perdón al Señor.
Como yo estaba medio drogada, me costaba entender la situación, aunque el aroma a pescado podrido que flotaba en el ambiente me dio la pista.
Malakin me ha contado todo después con gran lujo de detalles:
La monja mientras me vigilaba se puso a ver el calendario y cuando llegó al mes de mayo no pudo resistirse más y se bajó la bragas. Malakincillo que es un crío muy espabilado vio allí la oportunidad de salvarnos.
Y cuando la monja hubo terminado de correrse y estaba relamiéndose las manos, con la voz más grave que pudo componer, le dijo:
“Pero ¿qué has hecho, hermana? Tú que te llamas mi servidora, mi casta esposa te dejas llevar así por los pecados de la carne, ¡tú me ofendes!”
La monja bigotuda cayó sobre sus rodillas temblando.
“¿Te crees que no te veo todas las noches?_siguió Malakincito_ Pero esto ya es el colmo, mala mujé, delante de una mujer embarazada,¿te tocas tú el potorro? ¡tú no tienes vergüenza!”
La monja bigotuda, con las manos entrelazadas y llorando decía “Perdóname, señor”, así es como la encontré yo cuando me desperté, llorando llena de mocos.
La monja decía: “Señor, ¿qué puedo hacer para que me perdones?
Yo me quedé callada y dejé a hablar a Malakin que es mucho más listo que yo.
_ Va a ser muy díficil que te perdone, mala mujer.
_ Señor, pide, señor, yo te imploro.
_ Ay, mala mujer. Tú no tienes perdón de Dios, pero veo una injusticia, y a Dios no le gustan las injusticias. Esta pobre chica ha sido retenida aquí. Ayúdala a salir sana y salva. La dejo en tus manos.
La monja dejó de llorar. La monja se subió las bragas,acabó de colocarse los refajos, se serenó y se dispuso a cumplir las órdenes de su superior con determinación marcial.
Malakincillo se reía el muy pícaro dentro de la pancha.
Schhh, vas a estropearlo todo..
"Andiamo", dijo la monja.
Abrió la puerta y salimos a los pasillos de los sótanos vaticanos...
Fin del capítulo II
martes 30 de octubre de 2007
Plum en peligro (Capítulo I)
Estimados y atónitos lectores, nunca podrían imaginarse donde he pasado este fin de semana, por eso estoy yo aquí para contárselo. Les daré un par de pistas: la tumba de San Pedro y la cúpula de Miguel Ángel.
¡Pero qué público más leído tengo!: Así es, vengo del ombligo del mundo católico, de la sede central de la organización criminal más antigua del mundo (¿es la más antigua, o la mafia china tiene más años?, no estoy segura, la verdad es que a veces, no sé bien lo que digo).
En resumidas cuentas: Natali Plum ha pasado el fin de semana en el Vaticano.
¡Atrás quedan los alegres wikens en la campiña!
Como pueden imaginarse, la iniciativa no ha sido propia. Yo, gracias a Dios, soy atea. Todo empezó con una llamada....
- Riiiing Riiiing Riiing
- Aló
- ¿Es usted la señorrrrrrita Plum?
- Natali Plum, al aparrrrrato.
_ Le habla Rrrrratingerrrrrrr.
- Pues no conozco a ningún Rrrrrantzigerrrrr, caballerrrrrrro.
- También me llaman Benedicto..
_ ¡Resopla, el Papa!
_ Sí, soy el Pppappa Ave marrría purrrísima.
- ¡Corte el rollo!
- Irrré al grrrrano. Señorrrita Plum, querrrrremos que venga usted al Vaticano.
Yo tragué un poco de saliva.
- Quierro hablarrrrr con usted, es muy imporrrrtante. Mañana a las ocho pasarrrrán a buscarrrrla.
- Pues mañana no va a poder ser. Tengo cita con el tocólogo, y es en la Seguridad Social, ya sabe usted como están las listas de espera.
- Pasarrrrán a buscarrrla a las ocho. Esté usted prrreparrrada.
El Papa colgó el teléfono y yo me eché a temblar en la acera.Las piernas no me respondían, la cabeza me daba vueltas ¿a quién podría acudir?, ¿quién podría ayudarme a escapar de las garras del santo oficio? Ya me imaginaba presa de las peores torturas, encerrada de por vida en los sótanos pontificios, con las ratas mordiéndome los tobillos y la cabeza rapada al cero. Pensé en darme a la fuga en ese mismo instante, coger un taxi con lo puesto, huir lejos, pero ¿qué dirección tomar?, ¿dónde esconderme?. No podía poner a nadie en peligro, y tarde o temprano se me acabaría el crédito de la Visa.
¡Santo cielo! ¡Ave maría purísima! ¡La Virgen!¡Con la Iglesia hemos topado!
En medio de estos grandes peligros, confieso que me encontré perdida y sin esperanza. No sabía qué hacer, estaba al borde del ataque de nervios.
Entonces sucedió algo mágico.
_ "Tranquila mamá, todo va ir bien.No dejaré que nada malo te ocurra".
¡El pequeño Malakin G.G. había hablado desde mi vientre! Había dicho sus primeras palabras, había hablado para recordarme que yo no estaba sola en el mundo, que él iba a cuidar de mí, que yo, Natali Plum, llevaba en mi vientre al Gran Pionero Galáctico que iba a salvar el mundo después de la Hecatombe Climática, y si íbamos a ser capaces de eso, ¿cómo no íbamos a zafarnos de unos curillas malévolos?
Respiré tranquila, escuchar su voz angelical apaciguó mis nervios. Ya no estaba sola. Respiré hondo
. Me paré en la acera e hice unas respiraciones de la clase de preparación al parto. Inspirar-Espirar, inspirar-espirar...., cuando iba por la cuarta o la quinta aparecieron ellas.
_ ¿Se encuentra bien, querida?, me dijo la más vieja. Tenía la cara mantecosa y el aliento le olía a ajos.
Mientras la más gorda me agarró con su mano fría por el codo.
_ En su estado debería cuidarse. Piense en la criaturita que lleva usted dentro_ la vieja era la única que hablaba_, tiene usted que descansar. No hace día para andar por la calle.
_ Se lo agradezco mucho, pero ya me encuentro bien.
_ ¿Quiere que le acompañemos a casa?, siguió la vieja, mientras la joven seguía clavándome con saña sus uñas en el brazo.
_ No se molesten, de verdad, que ya me encuentro bien.
_ Pero si no es molestia, nosotras vamos en la misma dirección.
Las monjas me tenían rodeada, me agarraron por ambos codos y me llevaron casi en volandas. La gorda era realmente fuerte, se le marcaban los bíceps a través de la tela del hábito y tenía un bigote sospechosamente negro y tupido. No era una hermanita de la caridad sino un malote disfrazado con hábitos. Si le pegaba , tenía las de perder y la pistola me la había dejado en casa, así que no tenía otra que dejarme llevar. Malakin estaba tranquilo dentro de mi panza, así que yo también me tranquilicé. Anduvimos los tres un buen trecho, la monja vieja me miraba de reojo con sus ojos maliciosos. Cuando llegamos a las puertas de mi casa, me soltaron.
_ Ahora descanse, mañana le espera un largo viaje.
_ ¡Adiós, viejas putas, que os den bien por el culo_, dijo Malakin, con su voz angelical, desde el escondite de mi panza. Las monjitas se marcharon haciéndose cruces y toda clase de aspavientos, Malakin y yo nos reímos mientras subíamos las escaleras.
Antes de acostarnos hicimos las maletas. Yo tenía un susto tremendo, pero Malakin habló hasta tranquilizarme y al final, nos dormimos los dos. Malakin tiene voz de estrella recién nacida.
Fin del capítulo I
¡Pero qué público más leído tengo!: Así es, vengo del ombligo del mundo católico, de la sede central de la organización criminal más antigua del mundo (¿es la más antigua, o la mafia china tiene más años?, no estoy segura, la verdad es que a veces, no sé bien lo que digo).
En resumidas cuentas: Natali Plum ha pasado el fin de semana en el Vaticano.
¡Atrás quedan los alegres wikens en la campiña!
Como pueden imaginarse, la iniciativa no ha sido propia. Yo, gracias a Dios, soy atea. Todo empezó con una llamada....
- Riiiing Riiiing Riiing
- Aló
- ¿Es usted la señorrrrrrita Plum?
- Natali Plum, al aparrrrrato.
_ Le habla Rrrrratingerrrrrrr.
- Pues no conozco a ningún Rrrrrantzigerrrrr, caballerrrrrrro.
- También me llaman Benedicto..
_ ¡Resopla, el Papa!
_ Sí, soy el Pppappa Ave marrría purrrísima.
- ¡Corte el rollo!
- Irrré al grrrrano. Señorrrita Plum, querrrrremos que venga usted al Vaticano.
Yo tragué un poco de saliva.
- Quierro hablarrrrr con usted, es muy imporrrrtante. Mañana a las ocho pasarrrrán a buscarrrrla.
- Pues mañana no va a poder ser. Tengo cita con el tocólogo, y es en la Seguridad Social, ya sabe usted como están las listas de espera.
- Pasarrrrán a buscarrrla a las ocho. Esté usted prrreparrrada.
El Papa colgó el teléfono y yo me eché a temblar en la acera.Las piernas no me respondían, la cabeza me daba vueltas ¿a quién podría acudir?, ¿quién podría ayudarme a escapar de las garras del santo oficio? Ya me imaginaba presa de las peores torturas, encerrada de por vida en los sótanos pontificios, con las ratas mordiéndome los tobillos y la cabeza rapada al cero. Pensé en darme a la fuga en ese mismo instante, coger un taxi con lo puesto, huir lejos, pero ¿qué dirección tomar?, ¿dónde esconderme?. No podía poner a nadie en peligro, y tarde o temprano se me acabaría el crédito de la Visa.
¡Santo cielo! ¡Ave maría purísima! ¡La Virgen!¡Con la Iglesia hemos topado!
En medio de estos grandes peligros, confieso que me encontré perdida y sin esperanza. No sabía qué hacer, estaba al borde del ataque de nervios.
Entonces sucedió algo mágico.
_ "Tranquila mamá, todo va ir bien.No dejaré que nada malo te ocurra".
¡El pequeño Malakin G.G. había hablado desde mi vientre! Había dicho sus primeras palabras, había hablado para recordarme que yo no estaba sola en el mundo, que él iba a cuidar de mí, que yo, Natali Plum, llevaba en mi vientre al Gran Pionero Galáctico que iba a salvar el mundo después de la Hecatombe Climática, y si íbamos a ser capaces de eso, ¿cómo no íbamos a zafarnos de unos curillas malévolos?
Respiré tranquila, escuchar su voz angelical apaciguó mis nervios. Ya no estaba sola. Respiré hondo
. Me paré en la acera e hice unas respiraciones de la clase de preparación al parto. Inspirar-Espirar, inspirar-espirar...., cuando iba por la cuarta o la quinta aparecieron ellas.
_ ¿Se encuentra bien, querida?, me dijo la más vieja. Tenía la cara mantecosa y el aliento le olía a ajos.
Mientras la más gorda me agarró con su mano fría por el codo.
_ En su estado debería cuidarse. Piense en la criaturita que lleva usted dentro_ la vieja era la única que hablaba_, tiene usted que descansar. No hace día para andar por la calle.
_ Se lo agradezco mucho, pero ya me encuentro bien.
_ ¿Quiere que le acompañemos a casa?, siguió la vieja, mientras la joven seguía clavándome con saña sus uñas en el brazo.
_ No se molesten, de verdad, que ya me encuentro bien.
_ Pero si no es molestia, nosotras vamos en la misma dirección.
Las monjas me tenían rodeada, me agarraron por ambos codos y me llevaron casi en volandas. La gorda era realmente fuerte, se le marcaban los bíceps a través de la tela del hábito y tenía un bigote sospechosamente negro y tupido. No era una hermanita de la caridad sino un malote disfrazado con hábitos. Si le pegaba , tenía las de perder y la pistola me la había dejado en casa, así que no tenía otra que dejarme llevar. Malakin estaba tranquilo dentro de mi panza, así que yo también me tranquilicé. Anduvimos los tres un buen trecho, la monja vieja me miraba de reojo con sus ojos maliciosos. Cuando llegamos a las puertas de mi casa, me soltaron.
_ Ahora descanse, mañana le espera un largo viaje.
_ ¡Adiós, viejas putas, que os den bien por el culo_, dijo Malakin, con su voz angelical, desde el escondite de mi panza. Las monjitas se marcharon haciéndose cruces y toda clase de aspavientos, Malakin y yo nos reímos mientras subíamos las escaleras.
Antes de acostarnos hicimos las maletas. Yo tenía un susto tremendo, pero Malakin habló hasta tranquilizarme y al final, nos dormimos los dos. Malakin tiene voz de estrella recién nacida.
Fin del capítulo I
jueves 4 de octubre de 2007
Plum: The Return
Estimados lectores:
Regreso a mi blog después de un merecido descanso estival y yo misma me doy la bienvenida: ¡Plum, la alfombra roja!, ¡Plum, un ramo de flores! ¡Oh!, margaritas blancas, si son mis favoritas, algunos dicen que son unas flores de lo más vulgar, pero a mí me encantan. Gracias, Natali, estás en todo.
Queridos lectores, ustedes no han podido darse cuenta leyendo este blog,el tema ha ido por otros canales, pero el primer capítulo de la fotonovela "La muerte del moro Emilio" ha sido un éxito planetario y La Mamba Negra y una servidora, nos hemos convertido en unas estrellas del erotismo underground de la noche a la mañana.
Nadie lo nota y nuestras vidas no han cambiado en lo más mínimo, pero es que ser una estrella es algo mucho más profundo, una cosa que se lleva por dentro, que una se nota cuando se levanta por las mañanas y se mira al espejo, y se dice "Natali, eres toda una estrella". Supongo que a La Mamba Negra le ocurrirá lo mismo, pero ella madruga mucho menos que yo y no tiene tanto mérito.
Ah, pero la vida de las estrellas también tiene sus desventajas, la principal y más insidiosa de todas, empieza por "f " y acaba por "an", sí señores. Ayer por la noche me di cuenta de que los fans son un auténtico incordio. No serían más de las diez y media de la noche cuando salí de casa para coger el metro en la plaza de Lavapiés. Al pie de las escaleras, un hombrecillo con mirada intrigante parecía esperar a alguien. Porque, ¿qué puede hacer una persona en la entrada del metro más que esperar? La gente queda para ir al teatro o para ir a tomar cañas y se preguntan ¿dónde quedamos? Pues en las escaleras del metro y allí los ves a todos esperando, cada uno a su estilo. Aunque también hay que decir que hoy en día el estilo clásico de esperar se está perdiendo y por estas manías modernas de la salud, cada vez fuma menos gente mientras espera y hay gente que incluso habla con el móvil con otras personas, y pervienten así el sentido primigenio de la espera que no es otro más que pensar en el esperado, anticipar su rostro, su saludo, su gesto; y ahora lo que pasa es que cuando llega el esperado el esperante está hablando por el móvil y no le hace ni caso, y así pasa a ser a su vez también el esperado. Y todo es un lío, pero en fin, ahora que lo pienso el extraño hombrecillo de ayer estaba en el metro, pero realmente no tenía cara de estar esperando a nadie. Es más me atrevería a decir que era de ese afortunado club de personas que carece por completo de vida social, un individuo bajito y gris, con avanzada calvicie, que sin duda, nada más verme pasar por su lado debió de reconocerme como la gran estrella del erotismo underground que estoy hecha y se precipitó escaleras abajo. Lo que vino a demostrar el hecho de que no estaba esperando a nadie. Después, claro, qué casualidad iba en la misma dirección que yo. Ya me conozco yo a estos hombres del metro con sus pantalones con agujeros en los bolsillos que se te arriman aunque haya mucho espacio libre, así que yo, como si nada, fingí estar absorta en la gran novela que tengo entre manos. "El hombre si atributos" de Robert Musil, y este tipejo seguía clavándome los ojos con tal intensidad que el pobre Malakin se revolvió en la tripa y me dio una patada en todo el costillar. Cuando llegué a mi destino, me preparé a bajar y el insidioso fan se colocó detrás de mí. Sino estuviera embarazada de quince meses, hubiera sido mucho más astuta, y hubiera actuado como en las películas de espionaje: me habría levantado en el último segundo y con las puertas casi cerrándose hubiera salido del coche, dejando al fan convertido en potencial violador con un palmo de, ¡bueno, esto nunca lo hubiera llegado a saber si era de un palmo o dos palmos!, en fin, que en mi avanzado estado de gestación y dado que mi contorno perimetral es el de una mesa camilla más bien amplia, mis posibilidades de huir con esta astucia del fan convertido en potencial violador se vieron ayer drásticamente reducidas so peligro de ver guillotinada mi preciosísima barriga por las puertas del metro. Así que me levanté y mantuve la calma como pude, aunque el triste hombrecillo fan insidioso convertido en potencial violador me iba pisando los talones, dispuesto a dar rienda suelta a sus perversiones con su estrella del erotismo underground favorita.
Salimos los dos a la calle, el Corte Inglés ya había cerrado sus puertas y la calle estaba desierta. La calle desierta, la noche ideal. Sólo el ruido de mis tacones pertubaba el silencio de la noche. El potencial violador llevaba suelas de goma y no hacía ruidos.
_ Señorita_ oí que decía a mis espaldas, pero no le dejé decir nada más, con mi ejemplar de "El Hombre sin atributos" (son más de mil páginas) le arreé en la cabeza tan fuerte como pude. El triste-hombrecillo-insidioso-fan-ex-potencial-violador quedó tendido en la acera, solo y triste como era, sangrando por la sien en la acera.
Ya en casa, leí hasta dejar a Ulrich preparando el equipaje para salir en tren de madrugada y entonces cerré el libro y vi que tenía una mancha de sangre en la esquina superior, y me pregunté si estaría el hombrecillo aún en la acera.
También me pregunté si todos esos columnistas que intentan responder a la pregunta de para qué sirven los libros, en todos esos suplementos dominicales, habían dado realmente alguna vez en el clavo.
Regreso a mi blog después de un merecido descanso estival y yo misma me doy la bienvenida: ¡Plum, la alfombra roja!, ¡Plum, un ramo de flores! ¡Oh!, margaritas blancas, si son mis favoritas, algunos dicen que son unas flores de lo más vulgar, pero a mí me encantan. Gracias, Natali, estás en todo.
Queridos lectores, ustedes no han podido darse cuenta leyendo este blog,el tema ha ido por otros canales, pero el primer capítulo de la fotonovela "La muerte del moro Emilio" ha sido un éxito planetario y La Mamba Negra y una servidora, nos hemos convertido en unas estrellas del erotismo underground de la noche a la mañana.
Nadie lo nota y nuestras vidas no han cambiado en lo más mínimo, pero es que ser una estrella es algo mucho más profundo, una cosa que se lleva por dentro, que una se nota cuando se levanta por las mañanas y se mira al espejo, y se dice "Natali, eres toda una estrella". Supongo que a La Mamba Negra le ocurrirá lo mismo, pero ella madruga mucho menos que yo y no tiene tanto mérito.
Ah, pero la vida de las estrellas también tiene sus desventajas, la principal y más insidiosa de todas, empieza por "f " y acaba por "an", sí señores. Ayer por la noche me di cuenta de que los fans son un auténtico incordio. No serían más de las diez y media de la noche cuando salí de casa para coger el metro en la plaza de Lavapiés. Al pie de las escaleras, un hombrecillo con mirada intrigante parecía esperar a alguien. Porque, ¿qué puede hacer una persona en la entrada del metro más que esperar? La gente queda para ir al teatro o para ir a tomar cañas y se preguntan ¿dónde quedamos? Pues en las escaleras del metro y allí los ves a todos esperando, cada uno a su estilo. Aunque también hay que decir que hoy en día el estilo clásico de esperar se está perdiendo y por estas manías modernas de la salud, cada vez fuma menos gente mientras espera y hay gente que incluso habla con el móvil con otras personas, y pervienten así el sentido primigenio de la espera que no es otro más que pensar en el esperado, anticipar su rostro, su saludo, su gesto; y ahora lo que pasa es que cuando llega el esperado el esperante está hablando por el móvil y no le hace ni caso, y así pasa a ser a su vez también el esperado. Y todo es un lío, pero en fin, ahora que lo pienso el extraño hombrecillo de ayer estaba en el metro, pero realmente no tenía cara de estar esperando a nadie. Es más me atrevería a decir que era de ese afortunado club de personas que carece por completo de vida social, un individuo bajito y gris, con avanzada calvicie, que sin duda, nada más verme pasar por su lado debió de reconocerme como la gran estrella del erotismo underground que estoy hecha y se precipitó escaleras abajo. Lo que vino a demostrar el hecho de que no estaba esperando a nadie. Después, claro, qué casualidad iba en la misma dirección que yo. Ya me conozco yo a estos hombres del metro con sus pantalones con agujeros en los bolsillos que se te arriman aunque haya mucho espacio libre, así que yo, como si nada, fingí estar absorta en la gran novela que tengo entre manos. "El hombre si atributos" de Robert Musil, y este tipejo seguía clavándome los ojos con tal intensidad que el pobre Malakin se revolvió en la tripa y me dio una patada en todo el costillar. Cuando llegué a mi destino, me preparé a bajar y el insidioso fan se colocó detrás de mí. Sino estuviera embarazada de quince meses, hubiera sido mucho más astuta, y hubiera actuado como en las películas de espionaje: me habría levantado en el último segundo y con las puertas casi cerrándose hubiera salido del coche, dejando al fan convertido en potencial violador con un palmo de, ¡bueno, esto nunca lo hubiera llegado a saber si era de un palmo o dos palmos!, en fin, que en mi avanzado estado de gestación y dado que mi contorno perimetral es el de una mesa camilla más bien amplia, mis posibilidades de huir con esta astucia del fan convertido en potencial violador se vieron ayer drásticamente reducidas so peligro de ver guillotinada mi preciosísima barriga por las puertas del metro. Así que me levanté y mantuve la calma como pude, aunque el triste hombrecillo fan insidioso convertido en potencial violador me iba pisando los talones, dispuesto a dar rienda suelta a sus perversiones con su estrella del erotismo underground favorita.
Salimos los dos a la calle, el Corte Inglés ya había cerrado sus puertas y la calle estaba desierta. La calle desierta, la noche ideal. Sólo el ruido de mis tacones pertubaba el silencio de la noche. El potencial violador llevaba suelas de goma y no hacía ruidos.
_ Señorita_ oí que decía a mis espaldas, pero no le dejé decir nada más, con mi ejemplar de "El Hombre sin atributos" (son más de mil páginas) le arreé en la cabeza tan fuerte como pude. El triste-hombrecillo-insidioso-fan-ex-potencial-violador quedó tendido en la acera, solo y triste como era, sangrando por la sien en la acera.
Ya en casa, leí hasta dejar a Ulrich preparando el equipaje para salir en tren de madrugada y entonces cerré el libro y vi que tenía una mancha de sangre en la esquina superior, y me pregunté si estaría el hombrecillo aún en la acera.
También me pregunté si todos esos columnistas que intentan responder a la pregunta de para qué sirven los libros, en todos esos suplementos dominicales, habían dado realmente alguna vez en el clavo.
jueves 2 de agosto de 2007
¡Las cosas que tiene una que hacer!
Estimados y atónitos lectores:
Sé que ustedes pensaban que Natali Plum era una candorosa chica de provincias, pletórica de afecto maternal a su retoño que no pensaba en cosas feas, sino en calcetines desparejados y perros con nombres rusos. Así es: no estaban ustedes equivocados, pero todos, yo también, tenemos un precio, y en mi caso muchas necesidades, pues como les he dicho ya muchísimas veces, estoy teniendo un embarazo muy díficil.
Al grano: La Bella Mamba Negra y yo recibimos una oferta de unos pornógrafos nazis alemanes. Como sin duda ustedes sabrán, en Alemania el porno con embarazadas causa furor y al enterarse estos señores de que había una embarazada de quince meses, me pusieron en las manos una cantidad indigna de billetes de quinientos, que por si no los han visto nunca, les informo de que son de color morado. Ni la Mamba Negra ni una servidora pudimos negarnos.
Les ofrecemos en primicia en el blog una versión light, doblada al castellano y tolerada para todos los públicos, de esta simpática fotonovela.
Los interesados en la versión guarra y sangrienta pueden ponerse en contacto con una servidora a través del blog, o del correo electrónico: natali.plum@gmail.com, con sus datos personales y la cantidad que estarían dispuestos a pagar.
Siempre suya,
Natali Plum.
Sé que ustedes pensaban que Natali Plum era una candorosa chica de provincias, pletórica de afecto maternal a su retoño que no pensaba en cosas feas, sino en calcetines desparejados y perros con nombres rusos. Así es: no estaban ustedes equivocados, pero todos, yo también, tenemos un precio, y en mi caso muchas necesidades, pues como les he dicho ya muchísimas veces, estoy teniendo un embarazo muy díficil.
Al grano: La Bella Mamba Negra y yo recibimos una oferta de unos pornógrafos nazis alemanes. Como sin duda ustedes sabrán, en Alemania el porno con embarazadas causa furor y al enterarse estos señores de que había una embarazada de quince meses, me pusieron en las manos una cantidad indigna de billetes de quinientos, que por si no los han visto nunca, les informo de que son de color morado. Ni la Mamba Negra ni una servidora pudimos negarnos.
Les ofrecemos en primicia en el blog una versión light, doblada al castellano y tolerada para todos los públicos, de esta simpática fotonovela.
Los interesados en la versión guarra y sangrienta pueden ponerse en contacto con una servidora a través del blog, o del correo electrónico: natali.plum@gmail.com, con sus datos personales y la cantidad que estarían dispuestos a pagar.
Siempre suya,
Natali Plum.
Jaquerulfo Rusinevo: breve perfil biografico
Nace Jaquerulfo Rusinevo en el municipio de Sigüenza, tierra de obispos, el 14 de marzo de 2003. Sus progenitores viven dedicados al cuidado de la casa solariega y las labores cinegéticas. Jaquerulfo llega al mundo junto a dos hermanos. Uno de los cuales, Zeppo, vive el trágico destino de los héroes griegos y muere al arrojarse a las vías del tren después de haber engendrado a su propia madre.
Jaquerulfo es entregado a sus padres adoptivos en el parking de la Universidad Complutense de Madrid donde recibe su nombre, el de pila por tener un parche en el ojo y el apellido, porque su padre adoptivo es ruso-polaco.
Los primeros días los pasa llorando, sobre todo las noches en las que no deja de llamar a su madre.
Pero pronto demuestra su carácter alegre y en su juventud se rodea de un grupo de amigos con los que comparte inquietudes y juegos. Entre estas temparanas relaciones, cabe destacar a la srta. Uri, joven pizpireta de cabellos color visón, con la que mantiene sus primeros escarceos amorosos y sexuales. El carácter asilvestrado de la chica impide que la relación se formalice, afortunadamente, ya que ese matrimonio hubiera sido, desde todos los puntos de vista, escandalosamente morganático.
Libre de los lazos matrimoniales, Jaquerulfo se entrega gozoso a sus parafilias,en mayor medida a la coprofilia, preferiblemente con material fresco vacuno en el que él gusta de rebozarse.
Pese a estas pequeñas extravagancias, el joven Jaquerulfo se muestra educado y afable con sus padres adoptivos, vecinos y demás familiares que le profesan en todo momento un cariño sincero y desinteresado
Esto es todo lo que quería contarles hoy de este ser singular. Pero me doy cuenta de que no les he descrito convenientemente al pequeño Jaquerulfo. Les contaré antes de despedirme como es:
Jaquerulfo es mediano, peludo, suave; tan blanco y negro que se diría bicolor, sólo las bolitas marrones de sus ojos y la lengua rosa y llena de babas, se escapan a la falta de color.
Lo dejo suelto y se va al campo y sigue raudamente el rastro de las ardillas con el hocico pegado al suelo. Le llamo a grito pelado "Jaquerulfo?" y no viene, y pasa junto a mí corriendo y con la boca tan abierta que parece que se ríe y que me dice que no quiere venir burlándose de mí.
Come cuanto le doy: cabezas de langostinos, naranjas, queso, carne y pan duro. Le gusta poco el pienso, aunque se puede comer alguna lata de carne y un par de moscas voladoras.
Es tierno y mimoso cuando quiere, sobre todo si estás comiendote un helado o chocolate.
Si le llevo de paseo los niños tontos gritan a sus papás:
-¡Es un dálmata!
Pero no es un dálmata, es un setter inglés.
También es el perro que vivía conmigo, que no mi perro, y se merece tener su biografía, mucho más que muchos otros.
Jaquerulfo es entregado a sus padres adoptivos en el parking de la Universidad Complutense de Madrid donde recibe su nombre, el de pila por tener un parche en el ojo y el apellido, porque su padre adoptivo es ruso-polaco.
Los primeros días los pasa llorando, sobre todo las noches en las que no deja de llamar a su madre.
Pero pronto demuestra su carácter alegre y en su juventud se rodea de un grupo de amigos con los que comparte inquietudes y juegos. Entre estas temparanas relaciones, cabe destacar a la srta. Uri, joven pizpireta de cabellos color visón, con la que mantiene sus primeros escarceos amorosos y sexuales. El carácter asilvestrado de la chica impide que la relación se formalice, afortunadamente, ya que ese matrimonio hubiera sido, desde todos los puntos de vista, escandalosamente morganático.
Libre de los lazos matrimoniales, Jaquerulfo se entrega gozoso a sus parafilias,en mayor medida a la coprofilia, preferiblemente con material fresco vacuno en el que él gusta de rebozarse.
Pese a estas pequeñas extravagancias, el joven Jaquerulfo se muestra educado y afable con sus padres adoptivos, vecinos y demás familiares que le profesan en todo momento un cariño sincero y desinteresado
Esto es todo lo que quería contarles hoy de este ser singular. Pero me doy cuenta de que no les he descrito convenientemente al pequeño Jaquerulfo. Les contaré antes de despedirme como es:
Jaquerulfo es mediano, peludo, suave; tan blanco y negro que se diría bicolor, sólo las bolitas marrones de sus ojos y la lengua rosa y llena de babas, se escapan a la falta de color.
Lo dejo suelto y se va al campo y sigue raudamente el rastro de las ardillas con el hocico pegado al suelo. Le llamo a grito pelado "Jaquerulfo?" y no viene, y pasa junto a mí corriendo y con la boca tan abierta que parece que se ríe y que me dice que no quiere venir burlándose de mí.
Come cuanto le doy: cabezas de langostinos, naranjas, queso, carne y pan duro. Le gusta poco el pienso, aunque se puede comer alguna lata de carne y un par de moscas voladoras.
Es tierno y mimoso cuando quiere, sobre todo si estás comiendote un helado o chocolate.
Si le llevo de paseo los niños tontos gritan a sus papás:
-¡Es un dálmata!
Pero no es un dálmata, es un setter inglés.
También es el perro que vivía conmigo, que no mi perro, y se merece tener su biografía, mucho más que muchos otros.
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